Quizá desde que te conocí, pero pensándolo bien no fue en ese preciso instante. Fue en el momento que me dolió el pecho, cuando se me pasó por la cabeza no verte más, porque ahí fue donde realmente comprobé una simple teoría que me dio vueltas por la cabeza. Comprobé aquello a que le temía más, a aquello que no quería que sucediera pero que algún día tenía que suceder: Te Quería y Mucho.
Cada vez que me besas mi corazón lo dice a gritos, y es algo tan verdadero, que nunca lo había sentido, es algo totalmente nuevo, pero tengo miedo, y lo sigo teniendo, a pesar de que tu estás ahí repitiéndomelo a diario, demostrándome tu interés por mí, por mí corazón. Pero no, debo ir con calma le debo decir a mi corazón que se detenga, pero no quiere entender, y esto me consume, pero es algo más fuerte que yo.
Peor aún, siete días sin tí, son una eternidad, y más extraño es, que en vez de acostumbrarme a estar sin ti, ocurre todo lo contrario, estás más presente, te quiero más aún.


